Radiofrecuencia

La radiofrecuencia es un tratamiento estético y terapéutico no invasivo que utiliza ondas electromagnéticas para generar calor controlado en las capas profundas de la piel.

Este calor estimula la producción de colágeno y elastina, mejora la circulación y favorece la regeneración celular.

Seguro

No invasivo

Progresivo

Reafirmante.

Ideal para quienes buscan mejorar firmeza y calidad de la piel sin cirugía.

Funciona mejor cuando se combina con:

Hidratación

Constancia

Estilo de vida saludable.

Se usa tanto en rostro como en cuerpo, y también en algunos protocolos terapéuticos.

Reafirma la piel flácida (rostro y cuerpo) Mejora la textura y luminosidad de la piel.

Reduce líneas finas y arrugas.

Mejora el contorno facial y corporal.

Ayuda a reducir celulitis y piel de naranja.

Favorece el drenaje y la oxigenación de tejidos.

indicada para personas que: Presentan flacidez facial o corporal.

Desean mejorar firmeza sin cirugía.

Tienen piel apagada o con pérdida de elasticidad.

Buscan prevención del envejecimiento.

Presentan celulitis leve a moderada.

Necesitan mejorar circulación y tonicidad.

Quieren tratamientos progresivos y naturales.

Se puede aplicar en:

Rostro

Cuello y escote

Abdomen

Glúteos

Muslos

Brazos

Espalda.

Recomendaciones antes y después del tratamiento.

Hidratación adecuada (beber agua).

Piel limpia, sin cremas pesadas.

Evitar sol intenso el mismo día.

Informar cualquier condición médica.

Después del tratamiento:

Beber abundante agua

Evitar calor excesivo (sauna, vapor) por 24–48 h

Usar protector solar (en tratamientos faciales)

Mantener rutina de cuidado e hidratación

Seguir el número de sesiones recomendadas

📌 Los resultados son progresivos; suelen notarse mejor tras varias sesiones.

🚫 Contraindicaciones (NO se recomienda en casos de):

Embarazo

Marcapasos o dispositivos electrónicos implantados

Enfermedades cardíacas no controladas

Epilepsia

Cáncer activo

Infecciones, heridas abiertas o dermatitis en la zona.

Procesos inflamatorios agudos.

Trombosis o problemas circulatorios graves.

Prótesis metálicas en la zona a tratar.

Fiebre o estado febril.